El Recorrido del Marxismo en el siglo 20
Influencia Marxista en America Latina

INTERVENCION DEL PROFESOR :

 
ALBERTO PLA

El informe que cada uno de nosotros podemos hacer con respecto al tema que hoy nos convoca, puede tener ciertos matices desde el punto de vista de los énfasis que hacemos. En primer lugar, yo quiero aclarar que posiblemente por un problema de formación profesional -en la medida en que soy historiador-, me gusta señalar una serie de hechos, de situaciones concretas a partir de lo cual se puede establecer determinadas conclusiones, que uno puede dejarlas en el aire en la medida en que después, cada uno, puede sacar las conclusiones que le parezcan. De todas maneras, el punto de vista primero que nosotros tenemos, es un punto de vista de los antecedentes históricos. Antecedentes históricos de la Revolución Cubana, antecedentes históricos de lo que sería la vigencia actual -o no- de la idea y del planteo por el socialismo. Quiero hacer una aclaración en función de la terminología. Quizás yo voy a usar menos la palabra marxismo, pensando que es una palabra abarcadora, y no señalando una sola tendencia o una determinada organización, voy a hablar en general, de socialismo. Socialismo entendido de una manera bastante genérica. Y lo que quiero es recuperar una trayectoria histórica, que tiene que ver con la realidad de hoy. Pero es evidente que no se puede hacer todo al mismo tiempo. La semana que viene, en el programa que tenemos elaborado para esta Cátedra Libre, se va a hacer hincapié en toda una serie de pensadores, toda una serie de procesos que se dan alrededor de personajes como Julio Antonio Mella, o José Carlos Mariátegui y otros, que figuran mencionados en el programa que ustedes tienen. En ese sentido, posiblemente, en la selección de cosas que pueda hacer, omita muchas que van a seguir siendo tratadas a medida que esta Cátedra se siga desarrollando. Esto me interesa plantear hoy, en el inicio sistemático del desarrollo de este programa: en primer lugar, cuando nosotros hablamos de la vigencia o de la existencia de un siglo de marxismo, estamos hablando de una manera genérica. Que implica decir, un siglo nomás del planteo, de la idea, del pensamiento, la elaboración intelectual; y las luchas, el hacer, el conflicto por la transformación de la sociedad capitalista en función de una perspectiva socialista. Las corrientes socialistas son múltiples. La Primer Internacional, donde participó en la fundación Carlos Marx-, se fundó en 1864, y contenía no solamente a los que después -porque en esa época todavía no se los llamaba así- se iban a llamar marxistas (o sea, grupos que estaban alrededor de las ideas que planteaba, fundamentalmente,Marx) y también las ideas que después se iban a denominar de una u otra forma que estaban alrededor del planteo de Proudhon, y que en general van a ir sistematizando una corriente de pensamiento de tipo libertaria,anarquista, y que va a ir adquiriendo distintos tipos de nombres. En realidad, durante la Primer Internacional había un elemento fundamental que se planteaba: si el capitalismo es internacional, si el capitalismo es mundial, la organización y la lucha de los sectores trabajadores que dependen de su fuerza de trabajo en función de las relaciones de producción que se dan en la sociedad capitalista, tienen que ser ineluctiblemente una organización de tipo internacional. Una organización, pero también una lucha con objetivos de tipo internacional. Internacionalismo de la Primer Internacional. Es un internacionalismo que se agota. Se plantea la convivencia por un lado: Proudhon y Marx; se plantea el conflicto, la discrepancia: unos plantean una cosa y otros plantean otra. Pero hay un objetivo común: se plantea la necesidad de la transformación de la sociedad capitalista en una sociedad donde las relaciones sociales sean justas, lo que en términos genéricos, se va a decir "socialismo". La experiencia de la Primer Internacional se traslada, fragmentariamente, en la que va a ser la Segunda Internacional. Por qué hago esta transferencia histórica? Porque las influencias de las Internacionales que existieron en el mundo -especialmente la Primera y la Segunda (la Segunda se va a definir como socialdemócrata, en aquella época socialistas y socialdemócratas eran prácticamente sinónimos; el SIGLO 20 va a cambiar los contenidos que pueden tener estos conceptos)- estaban planteándose una lucha que fuese global. Global contra el sistema. Y donde aparece una cosa que va a ser muy utilizada por el pensamiento de una supuesta izquierda contemporánea, y por supuesto muy utilizada por la derecha -una derecha que en cierta manera trata de reconocer algunas cosas-, que dice: "sí, aquello tenía vigencia para el siglo XIX, pero no para el siglo XX."En el siglo XIX tenía vigencia porque existían las condiciones en que se plantearon las distintas corrientes del pensamiento socialista, que hacían hincapié en la relación de explotación del trabajo, en función de la estructura del funcionamiento de la sociedad, del capital. O sea, la extracción de plusvalía, acumulación y reproducción del capital, y todo esto que va a tender a un mundo dominado por metrópolis imperialistas, y al surgimiento de un funcionamiento distinto del capital. Este planteo lleva a la necesidad de ir precisando conceptualizaciones. Pero al mismo tiempo de ir realizando experiencias que, por lo menos de mi parte y de quienes organizamos la Cátedra Che Guevara en esta oportunidad, decimos: es necesario recuperar una experiencia histórica, porque la historia no empieza por el Che. Lo mismo que la historia no termina con Fukuyama. En la historia alguien va acumulando toda una serie de experiencias. Y en esas experiencias hay contradicciones. Pero en esas contradicciones -que es ahí donde se ejerce el derecho de la autocrítica y la crítica- uno elige, uno va ponderando qué es lo que construye para el futuro y qué es lo simplemente anecdótico de algún momento. Lo que construye para el futuro es una determinada conceptualización, que lleva a formas organizativas de luchas concretas.En América Latina -y me voy a centrar en América Latina, para no hacer demasiado extenso todo esto- este planteo del S.XIX y comienzos del XX, va a tener una influencia muy grande. Y van a surgir una serie de corrientes. Ustedes saben, de manera general, que la socialdemocracia plantea la lucha política. Los movimientos anarquistas, que se siguieron organizando, y que siguieron haciendo sus propios congresos y sus propias formas organizativas y sus dinámicas de lucha, se empezaron a diferenciar de los socialistas. Lo que yo quiero es puntualizar, dentro de la gran corriente de pensamiento socialista que implica la necesidad de la transformación de la sociedad capitalista, para crear una nueva sociedad más justa, es que en la perspectiva genérica del socialismo hay muchas corrientes. En América Latina van a surgir tres grandes corrientes: una corriente que se va a denominar libertaria, anarquista, que va a estar en contra de la lucha política, que va a plantear que no es necesario hacer la revolución y tomar el poder sino hacer la revolución y destruir el poder; que no quiere tener absolutamente nada que ver con el estado, y que reniega de la organización, de los partidos políticos y de la lucha política. La lucha es en otros niveles.Están los socialistas de la Segunda Internacional, que a su vez se van a dividir en aquellos que van a tener una actitud reformista y los que va a tener una actitud revolucionaria, y que plantean la necesidad de la lucha política. Entonces, va a venir una diferenciación entre la lucha económica y la lucha política. Los sindicatos van a hacer la lucha económica, los partidos políticos van a dar la lucha política. Esto esparte de lo que se da entre las grandes corrientes sindicales y políticas, en América Latina, a finales del S.XIX y comienzos del XX. Aquí van a empezar a surgir toda una serie de pensamientos y corrientes organizativas, que van a tener su antecedente histórico en diversos factores. Incluso en movimientos de tipo anarquista. Tienen relaciones, y discuten, con los socialistas. Los socialistas son marxistas, o no son marxistas. Pueden tener una actitud más reformista o una más parlamentarista. O una actitud más extrema, desde el punto de vista de "todo o nada", una actitud revolucionaria. Los anarquistas plantean otro tipo de actividad. A finales del XIX y comienzos del XX hay una convergencia, en una cantidad de movimientos sociales que se dan en América Latina, en donde los grandes troncos de opinión de cada una de estas corrientes van a ir coincidiendo en objetivos comunes, que es lo que podríamos llamar ciertos planes mínimos. Qué planteaba la Segunda Internacional, la llamada socialdemócrata? Planteaba la necesidad de luchar contra la sociedad capitalista, en función de las condiciones de injusticia social que implica el régimen del asalariado y el funcionamiento del capital, y en donde se va a ir dando una diferenciación donde van a aparecer dos sectores que, previamente a la Revolución Rusa, se van a ir denominando mencheviques y bolcheviques. Pero, fundamentalmente, van a ser los que van a tener una actitud reformista -es necesario luchar por reformas dentro del sistema y punto-, y los que van a plantear posiciones revolucionarias -la reforma de este sistema es un proceso de acumulación dialéctica de contradicciones que cuantitativamenten, en un determinado momento, crean las condiciones para una transformación cualitativa; y entonces se produce el fenómeno revolucionario-. Relación de táctica concreta, específica, coyuntural y estratégica, que tiene que ver más con la estructura de funcionamiento del conjunto de la sociedad. Qué aportó Marx? Marx aportó un análisis de la sociedad. Marx no aportó una utopía de sociedad perfecta. Sería absolutamente antimarxista plantear una cosa de esa naturaleza. Sin embargo, como decía Sotolongo, hay toda una serie de corrientes que le adjudicaron a Marx una cantidad de cosas. Entonces, qué es Marx y qué es marxismo? El propio Marx, en su época, al escuchar lo que decían muchos marxistas, decía: "Si eso es marxismo, yo no soy marxista". Lo cual implicaba una discusión interna dentro de las propias corrientes que se autotitulaban como marxistas. Entonces, qué es lo que discutían? Creo que acá hay un elemento importante, a partir del cual podría ejemplificar cómo eso tiene consecuencias para América Latina. Y para eso tengo que pegar un salto. El salto significa decir: hay una revolución, que es la Revolución Rusa. La Revolución Rusa implica el triunfo de un sector que es el sector que cree o plantea la necesidad de la revolución para tomar el poder. Se toma el poder. La Segunda Internacional sigue existiendo, y se va a convertir cada vez más en un movimiento de tipo reformista. Pero no reformista para acumular las contradicciones y luchar -como se decía incluso en el movimiento de la reforma universitaria de 1918, en Córdoba: "luchar por un programa mínimo pero empaparlo con las condiciones y las características de lo que tiene que ser el programa máximo"-. Es decir, todo esto es una discusión que se da en el campo de la izquierda. Paulatinamente, el campo de la izquierda tiene que ser redefinido. Cómo se define el campo de la izquierda? Quién es izquierda? Acá hay un problema de lenguaje, que es un problema de conceptualización. Qué es izquierda y qué no es izquierda? Qué es izquierda en 1900, y qué es izquierda en 1990?Entonces, de la misma manera que hay un cambio en lo que significa -sin ir más lejos- liberalismo a fines del S.XIX y qué es liberalismo hoy. Hay un cambio, aunque la palabra es la misma. Pero el contenido de la palabra "liberalismo" a finales del XIX no tiene nada que ver con lo que es el liberalismo hoy. Porque el liberalismo, en última instancia, si bien planteaba el problema del comercio libre, o sea, un punto elemental de coincidencia, también planteaba todo un programa de tipo social. Y no nos olvidemos que incluso la Revolución Mexicana de 1910, del grupo liberal va a surgir el grupo revolucionario, que incluso va a enfrentar con posiciones libertarias, y con posiciones revolucionarias al propio Emiliano Zapata y a la Revolución Zapatista incorporada dentro del proceso de la Revolucióm Mexicana. Y para hacer un corte, y el salto que decía hace un momento, después de la Revolución. Rusa se va a juntar la Tercera Internacional. Nuevamente, elementos de discusión. La 3a Internacional surge en 1919. La Revolución. Rusa fue en 1917. La 3a Internacional. la funda Lenin y el Partido Bolchevique, después de la toma del poder en lo que se llamó la URSS. Cuáles son los problemas que van a surgir allí? Una cantidad de discusiones en función de estrategia y táctica. Ahora, cuáles son esas estrategias y tácticas? Qué es lo que se está discutiendo? Por ejemplo, se aprueba, dentro de la Internacional Comunista -que tiene mucho que ver con todo lo que estoy diciendo, porque se ha convertido en el centro de un proceso revolucionario exitoso, que tiene una proyección mundial, que se autotitula su dirección como marxista; y después se le va a poner el otro adjetivo, y va a ser marxista-leninista. Entonces, qué es lo que se está discutiendo? No es homogéneo. No solamente no es homogéneo, sino que hasta 1928 -o sea, por diez años- hubo una cantidad de tendencias dentro de esa Internacional, donde se discutían en los distintos momentos las distintas estrategias y tácticas. En primer lugar, la estrategia del frente único de los sectores trabajadores. Después hubo un planteo, que fue precisamente en el Congreso de la 3a Internacional de 1928, en donde se cambia esto y se plantea lo que se llamó el tercer período: ahora la Internacional se volvió sectaria. Es la época de auge del triunfo del stalinismo. Ahora no se trata de frente único, sino que se trata de que el Partido Bolchevique tiene que tomar el poder y todos los demás son reformistas o agentes de la burguesía. Entonces, hay elementos de estrategia y de táctica que estuvieron presentes permanentemente dentro de la discusión del movimiento socialista y comunista a nivel internacional. La Internacional va a volver a cambiar de posición a partir de 1935. Va a pegar un giro de 180 grados, y va a aplicar la táctica y la estrategia de lo que se llamó "frentes populares". La burguesía dejó de ser contrarrevolucionaria, los movimientos reformistas dejaron de ser contrarrevolucionarios, y se van a privilegiar los acuerdos tipo frente popular con los sectores "progresistas" de la burguesía. Todo esto repercute, de alguna manera, en el pensamiento socialista, comunista, marxista -o como lo quieran llamar- en América Latina. Históricamente, hay un corte que yo quisiera hacer, en esta tradición latinoamericana. Durante una primera etapa, y yo diría que casi hasta la crisis de 1940, hay una disputa muy fuerte entre los sectores libertarios, anarquistas, unos de orientación más activista o menos, pero que plantean el socialismo; y los sectores socialistas -en términos genéricos-, que pueden ser más reformistas o más revolucionarios, que plantean distintos matices, que se van a ir diferenciando entre sí, pero que plantean la lucha política. Los anarquistas no plantean la lucha política, y reniegan de la lucha política; dicen que eso es una actitud reformista. Los socialistas plantean no solamente la lucha política, sino que plantean la necesidad de hacer la revolución y tomar el poder; y desde el estado llevar adelante el programa que va a ser el de la transformación para la sociedad socialista. Entre medio de esto, y cuando se produce la Revolución. Rusa, en la URSS se aparece con que no se puede ni siquiera pasar del período capitalista al período revolucionario sin una época de transición. La idea del período de transición. La revolución implica la necesidad de un período de transiciónpara crear las condiciones. Para qué crear las condiciones? Porque las condiciones materiales, en el funcionamiento del capitalismo, no son las mismas condiciones materiales del funcionamiento de una sociedad socialista.Una sociedad socialista donde se plantea el problema del igualitarismo de tipo colectivo y social, y no simplemente de un igualitarismo de tipo individual; y en donde las necesidades tienen que ser contempladas a nivel general, del conjunto de la población. El problema no es la redistribución de la renta, sino la eliminación de la renta. El problema no es una mejor organización del trabajo, sino la eliminación del trabajo como elemento de alienación social y humana. El problema implica la necesidad de ubicarse en la realización plena del ser humano, eliminar la alienación, eliminar la enajenación -que tiene una base social pero que se expresa individualmente-: estamos todos enajenados. Porque mi enajenación es social, me la produce la sociedad de clases. Y la sociedad de clases no puede ser superada si no se supera la sociedad de clases. Y no de manera individual porque yo tenga más conciencia de cosas que pienso que son correctas. Pero pueden ser tan correctas como incorrectas. Entonces, el problema no es individual sino social. Hoy, la actitud de las direcciones mundiales del capitalismo internacional, desde el imperialismo hasta las burguesías nacionales -o nacionalistas, como se quieran llamar- es tratar de aislar a la gente para que no piense colectivamente y no encuentre elementos de un proceso creciente de desalienación, que es un proceso creciente de integración y cooperación colectiva en función de objetivos comunes. Se ha dicho más de una vez: si alguien piensa las cosas más violentas, las cosas más extremas -utilizando el lenguaje de la policía-, las cosas más subversivas y más peligrosas para el sistema, no hay ningún peligro mientras esa persona esté aislada. Puede seguir pensando todo lo que quiera, porque no molesta a nadie. Se pueden pensar cosas mucho menos peligrosas, pero si nos juntamos y podemos llegar a hacer acciones comunes, como lo que podríamos llamar "programas mínimos", entonces eso sí pasa a ser una cosa peligrosa. Los cortes de ruta que se están produciendo en el país, el soliviantamiento social que se produce, la respuesta muchas veces emotiva, empírica, y provocada muchas veces por la situación de superexplotación y desocupación que se da, aun sin conciencia socialista, implica que la gente se una, que se junte, que empiece a hacer experiencias de conjunto. Y en ese sentido, y lo traslado al ejemplo histórico de la época de la Revolución Rusa, a la época de los años 20 y 30 en América Latina, lo que tratamos de hacer los distintos movimientos de transformación social, con distintos rótulos y distintos matices, era el planteo de "juntémonos, hagamos una evaluación colectivamente, y en la medida en que colectivamente podamos reflexionar sobre las condiciones en las cuales estamos viviendo y sobre las que queremos vivir, va a ser mucho más fácil el proceso de controlar esa alienación que nos pone un sistema clasista que está por encima del control de cada uno de nosotros, por más inteligentes que seamos". Esa es una de las cosas que se discutían en aquella época. Tercera corriente que va a surgir en la primera década del SIGLO 20. (Sé que estoy yendo para atrás y para adelante). Tiene que ver con un proceso formativo, en cuanto a problemas que tienen vigencia dentro del funcionamiento y dentro de las perspectivas de la izquierda.Tercera corriente: lo que se llamó el "sindicalismo revolucionario". Para poner nombres de personajes, ya que puse otros: George Sorel. Los anarquistas planteaban "No a la acción política". Los socialistas, con todos sus matices y con los marxistas a la cabeza, planteaban la acción política para -y ahí venían las diferencias-. Ese "para" terminaba siendo la conquista del poder, para desde el poder y desde la fuerza que significa el estado, transformar la sociedad. El sindicalismo revolucionario de Sorel tuvo una gran influencia en los movimientos sindicalistas de América Latina durante tres o cuatro décadas, especialmente hasta 1930. Era una mezcla de las dos cosas, donde se decía sí a la acción política -coincidía con los socialistas y con Marx, y Sorel admiraba a Marx-; pero "los partidos políticos están incapacitados para hacer eso; son los sindicatos, donde están agrupados los trabajadores, los que tienen que hacer la revolución y tomar el poder. El poder a los sindicatos". Eso era el sindicalismo revolucionario.Con esto quiero delimitar que frente a la coyuntura mundial que alimentó al pensamiento socialista y revolucionario en América Latina, como producto de inmigrantes especialmente europeos -pero en México y el Caribe también de EEUU-, que fueron aquellos que participaron en las revoluciones de 1848, en la Comuna de París, en la Primer Internacional, en los movimientos IWW (International Workers of the World) de los EEUU, y que tuvieron que exiliarse y se vinieron para América Latina. Y fueron los primeros ideólogos de los movimientos que estaban surgiendo en América Latina; y fueron organizándose en sociedades de apoyos mutuos, en sociedades de resistencia. Y en una experiencia única, que se dió en América Latina, que se dió en Chile, que fue la organización de lo que se llamó "las Mancomunales". Una mancomunal no era ni un sindicato ni un partido, sino las dos cosas. Tenían una organización regional, participaban de acciones sindicales de reivindicación -especialmente en la región del salitre, donde llegó a haber más de quince mancomunales, en Chile-, e incluso participaban en acciones concretas en las ciudades de Santiago,Valparaíso, Concepción, etc. Y la mancomunal de Iquique, concretamente, fue la que llevó adelante la lucha, que era sindical y política contra las empresas del capital monopolista inglés en la explotación de las salitreras del norte, y en donde la mancomunal se reforzó. Y ahí surge un personaje de primera importancia, como es Luis Emilio Recabarren, que viene formando un movimiento socialista; en 1912 forma el Partido Socialista Obrero de Chile, y en 1922 va a transformar ese partido en el Partido Comunista de Chile. Es decir, aquí hay un elemento importante: sindicato, partido... Pero la mancomunal no es ni partido ni sindicato. Es una mezcla de ambos, de pensamientos y de activistas, de participación anarquista; y es una dirección y un programa que es, en última instancia, el programa de los socialistas revolucionarios de la época. Porque el programa lo escribió Luis Emilio Recabarren, que fue el fundador del PSOCh, el PCCh, estuvo en la URSS, apoyó la Revolución. Rusa, y se convirtió en uno de los pensadores fundamentales de toda esta época formativa e histórica antes de que llegara a darse la presencia de pensadores tan importantes como fueron Mella o Mariátegui -en Cuba y en Perú-, que son personajes que vamos a ver la semana que viene para verlos más en su perspectiva histórica. Terminando, quiero decir algo que me parece importante: para Marx, el socialismo o el comunismo -porque Marx dice, cuando hace el Manifiesto Comunista en 1848 que "la palabra socialista está tan desgastada que la vamos a llamar comunismo"; pero está queriendo decir lo mismo-. A finales de siglo, la palabra comunismo también se había desgastado bastante, y el mismo Marx en sus últimos escritos habla de socialismo y de comunismo como si fuesen una misma cosa. Después van a tener una carga distinta. Los socialistas van a ser los parlamentaristas. Para Marx el socialismo era, por un lado la crítica sobre el funcionamiento del capital. Para eso escribe sobre el capital, y desentraña lo que significa el funcionamiento del capital. El capital es salario, explotación y lucha de clases. Y el segundo significado en los textos de Marx con respecto a lo que es el socialismo, es la tendencia paulatina de la sociedad en su evolución histórica, a constituirse en una sociedad sin clases, donde no existan más explotados y explotadores, señores feudales y siervos, o se llamen terratenientes y esclavos, o capitalistas o dueños de los medios de producción y asalariados, o como se llamen. La tercera utilización del término socialismo o comunismo, en Marx, es la de la necesidad de la organización de una sociedad donde no existan ni el capital ni el trabajo. La abolición del trabajo, porque el trabajo es el anclaje, porque el trabajo es en última instancia parte del capital. El trabajo como trabajo abstracto es parte del capital. Aunque como trabajo concreto puede haber sido trabajo esclavo. Pero como trabajo abstracto, en la sociedad capitalista, es parte del capital. Sin capital no hay trabajo. Porque precisamente el trabajo es lo que valoriza el capital. Cuando el capital no tiene la relación del trabajo, no puede tener mercado. Y si no tiene mercado no tiene a quien vender el producto. Y si no tiene a quien vender el producto, no tiene proceso de acumulación y reproducción. Rota la relación social que implica la relación del trabajo, lo que tenemos es desocupación. Y ya no se trata del derecho al trabajo de la sociedad capitalista, sino que directamente en la sociedad capitalista ahora lo que existe es la sobrevivencia del desocupado, que se queda en un callejón sin salida y en donde los desocupados en el mundo aumentan, y no pueden dejar de aumentar en la medida en que la revolución tecnológica implica que donde hace 15 ó 20 años atrás trabajan 100 personas, ahora con dos o tres y una computadora se solucionó el asunto. Entonces, se produce más y más, es cierto; hay una montaña de bienes producidos. Pero también hay una montaña de desocupados que no tienen el más mínimo acceso a eso que ven en la vidriera. Es decir, esta trayectoria del marxismo, del socialismo, de las ideas por la transformación social de la sociedad capitalista, nutre aquellas corrientes que se van a expresar a posteriori y que el Che Guevara, la Revolución Cubana -que la vamos a tener en América. Latina. y por eso nos impacta mucho más que otras revoluciones incluso tan profundas como ésta, pero que se dieron fuera de América. Latina.-, aparecen con una vigencia, con una profundidad y con la potencialidad de enseñar -no desde un punto de vista escolástico ni dogmático, ni sectario- un poco más, como todos los procesos históricos que se dieron anteriormente. Y esa es la experiencia que se está atacando en la actualidad.

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